12/9/11

Saber que querés algo y que no lo podes tener, hace que ese objeto se haga codiciado. Lo inalcanzable, lo prohibido, lo complicado, eso es lo que nos tienta. Nos cuesta muy poco ir por el camino más fácil, pero aún así decidimos arriesgarnos a ese camino lleno de obstáculos, problemas y piedras. Nos arriesgamos a perder, pero también nos arriesgamos a lograr lo que queremos. Llegar a aquello que nos mantiene en camino, nuestra meta, que por más lejana que esté siempre la vemos y eso a fin de cuentas es lo que hace que uno se empecine más. Saber que algo que está ahí al alcance de tus manos pero que a su vez es tan inalcanzable.
El problema de los desafíos es que hacemos una vez que los completamos, en mi caso no puedo opinar nunca pude superar los obstáculos. Se podría decir que aprendí a rendirme con el tiempo, y no digo que esté bien, sólo digo que me fui dando cuenta de como eran en realidad las cosas y las circunstancias. Supe saber decir basta y tachar de la lista de mi cabeza una a una esas prioridades que no iba a poder finalizar. No estoy orgullosa de decir que fracasé en más de una de las metas que me propuse, pero debo admitir que tal vez esas no eran las 'carreras' que yo necesitaba ganar.
Se que vos sos otro tip para tachar de mi lista, yo lo se, pero por una de esas cosas no me quiero dar cuenta quiero seguir en pie, en carrera a paso lento manteniendo el trote. Yo se que no voy a llegar al final para ser la que cruce la línea de llegada y se gane el premio, lo sé, pero mientras tanto hay que seguir el camino para poder llegar a algún lado o abandonar cuando no llegue primera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario